jueves, 20 de noviembre de 2014

MI PADRE SIEMPRE ME HA ENSEÑADO A HACER LAS COSAS BIEN Y A ENTREGARME A LOS DEMÁS



Por José Gilberto Valdés
Emotivo, cargado de valores humanos y profunda relación familiar, resulta el diálogo que telefónicamente sostuvieron un grupo de periodistas del diario Juventud Rebelde con  Alejandro Báez, el hijo del doctor Félix Báez Sarría, especialista en Medicina Interna, miembro de la Brigada del Contingente Internacional Henry Reeve diagnosticado con Ébola.
Como a todos en la Isla y allende a los mares trascendió el conmovedor mensaje del joven de 18 años de edad primero en las redes sociales y reiterado, posteriormente,  por los medios de comunicación de mayor alcance. Junto a las palabras de agradecimiento por la esmerada atención a su papá, hay una frase final Papá: sé fuerte, todo va a estar bien, aquí está toda Cuba esperando por ti, que resume el sentir de todo un pueblo por sus trabajadores de la salud valientes, abnegados.

Los colegas del diario de la juventud cubana subrayan:
 Se leen estas caricias arrancadas del alma de un hijo lejano. Se leen y uno no puede evitar sentirse en su lugar (…) Sus letras delatan que Félix es más que un médico valiente, porque logra también que su hijo escriba en una situación tan difícil para toda Cuba, con ese sentir que solo muestra el amor y la educación de su padre.”
(…)
Alejandro, quien nos reveló que tiene 18 años y estudia el segundo año de la carrera de Medicina, en la que sueña hacerse cirujano, nos confesó que su padre siempre le ha enseñado a hacer las cosas bien, lo mejor posible todo, y a querer y entregarse a los demás, de lo cual es una prueba la decisión de su carrera profesional.
La familia fue informada antes de publicarse la nota de la situación de Félix, y es informada regularmente sobre su evolución, por lo que tienen la certeza de que está siendo bien atendido.
Si algo da aliento a la familia en esta situación es el cariño del que se sienten rodeados, tanto por los vecinos del barrio como por los compañeros de estudio de Alejandro. Me dicen que esté tranquilo, que podemos contar con ellos para cualquier necesidad”.
Apuntan los autores de la entrevista publicada en Juventud Rebelde que padre e hijo se comunicaban diariamente por  correo electrónico. Alejandro le ponía al tanto de la marcha de sus estudios, mientras su papá contaba los pormenores de la labor de la brigada médica cubana en Sierra Leona que «hacía todo según lo que debía hacerse».



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