domingo, 20 de noviembre de 2011

El niño cubano y otros niños del mundo


Por José Gilberto Valdés
josegvaldes@gmail.com

Hoy es 20 noviembre, Día Internacional de los Derechos del Niño. Es decir, una jornada para valorar cómo aseguramos que los infantes de cualquier parte del mundo sean protegidos, educados, escuchados, alegres.

¿Cuál es la realidad?

A principios de año, el doctor José Juan Ortiz, representante en Cuba del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) declaró a la Agencia de Información Nacional (AIN) “En el planeta, millones de menores sufren la falta de escolarización y de vacunación contra enfermedades prevenibles, además de ser víctimas de explotación laboral y sexual en las redes internacionales de prostitución, NINGUNO ES CUBANO”.

Mucho nos enorgullece conocer este punto de vista de una autoridad internacional, pero a la vez nos entristece, en el sentido de humanismo y solidaridad que tenemos los cubanos. No deseamos la ventaja sino la igualdad de nuestras condiciones favorables para cualquier infante del mundo.

Nos causa pesar que por motivos evitables de enfermedad muera cada año un millón de niños menores de cinco años en América Latina y el Caribe.

Y es que para el Gobierno Revolucionario existe un concepto del Héroe Nacional de Cuba José Martí, Nada es mas importante que un niño, que acompaña cada compromiso con la salud del pueblo. En tal sentido, en el año 2010 se reportó una tasa de mortalidad infantil equivalente de 4,5 por fallecimientos por cada mil nacidos vivos, el resultado más bajo en la historia de la Mayor de las Antillas.

En un artículo de la doctora Olga Mesa Castillo, Profesora Titular de la Facultad de Derecho, de la
Universidad de La Habana, subrayamos los siguientes datos:
• De manera gratuita al niño cubano se le suministra vacunas contra una docena de enfermedades.
• Durante el primer año de vida, recibe veinticinco controles médicos en el consultorio del vecindario o la comunidad (Servicio gratuito del Médico de la Familia) y después se sigue de cerca cada etapa del crecimiento del menor.
• El Estado cubano asume los gastos de la enseñanza primaria, pues es obligatoria hasta el noveno grado. Los accesos a enseñanza Preuniversitaria y Superior, están libres de trabas y no afectan el presupuesto familiar, un asunto elogiable en otros países del Tercer Mundo.

Por otra parte, es preciso señalar que la justicia cubana es exigente en extremo ante la presencia de violencia doméstica, menores abandonados en la calle, explotación laboral o sexual.

Esta es la realidad de hoy 20 de noviembre, y cualquier otro día, entre el niño cubano y otros niños del mundo.


Por estos dias volvi a ocupar una silla como alumno. Con mucho placer participé en un curso sobre dramaturgia en televisión. Muchas cosas pude actualizar en mis maneras de hacer guiones, gracias a la posibilidad de escuchar a la profesora Guiomar Venegas Delgado, realizadora, escritora, guionista y asesora de programas de televisión nacional. Cuando se piensa que uno tiene todas las respuestas, surgen nuevas preguntas.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Ignacio Agramonte en el campo insurrecto


Por José Gilberto Valdés
josegvaldes@gmail.com

En la parte oriental de la Isla, Carlos Manuel de Céspedes había iniciado a principios de octubre de l868 la lucha armada contra la metrópoli española. La noticia del alzamiento anticipado, para evitar la reacción de las fuerzas gubernamentales, sorprendió a los conspiradores camagüeyanos. Uno de sus líderes, Salvador Cisneros Betancourt, Márquez de Santa Lucía, se encontraba en La Habana, mientras que el joven abogado Ignacio Agramonte y otros criollos de buena ley estaban en la añeja Villa de Santa María del Puerto del Príncipe en las coordinaciones para el recibimiento de un embarque de fusiles y municiones para el levantamiento armado.
Los primeros días de noviembre se multiplican las reuniones conspirativas de los criollos. Conocen el cargamento de fusiles enviados por el Gobierno al puerto de Nuevitas, en la costa norte, para reforzar a la tropa española. Deciden asaltar al tren que las transportaría. El Camagüey entró de lleno en la guerra el 4 de noviembre.
Algunos historiadores, como Mary Cruz de quien tomé referencias en su libro "El Mayor", describen que por esa fecha la ciudad parecía deshabitada. En el convento de la Merced, en el centro de la localidad, se instalan las fuerzas ibéricas. Una batería de artillería apuntaba a las calles Mayor y Candelaria. Ese improvisado campamento militar estaba, precisamente, situado frente a la casa de los padres de Agramonte, quien había permanecido clandestinamente en el poblado para asegurar los trabajos de la Junta Revolucionaria.
Al tener noticias de la orden de su detención, Ignacio junto a su hermano Enrique y un criado de la familia, marchan hacia el ingenio Oriente, situado al oeste del territorio, cerca del poblado de Sibanicú.
Ya estaba, al fin, junto a la exigua tropa insurrecta como un soldado más, vistiendo una camisa roya rayada de negro. Tiene 27 años. Era alto, delgado. Su voz clara y firme, modelada según el efecto del discurso. Exaltado su apasionado fervor por le épico, se le recuerda recitando los versos marciales del “Canto del Cosaco” de Espronceda:
¡Hurra, a caballo, hijos de la niebla, Suelta la rienda, a combatir volad!
¿Estaba del soldado preparado para la lucha? Cualquier afirmación sería especular en temas históricos, pues nunca dijo cuáles eran los objetivos de las lecciones en el manejo de la espada y florete, y el entrenamiento en el gimnasio durante sus años estudiantiles. También hay que tener en cuenta que durante su permanencia en Barcelona, el adolescente había presenciado realidades en una de las ciudades más progresistas de España, y por tal razón, ya en Cuba, sus puntos de vistas coincidían más con aquella mayoría de residentes en la Isla que se consideraba diferente al “español”.
Como parte de la tropa insurrecta muy pronto demostró sus dotes de dirigente, cuando en una reunión en el Paradero de Minas, el 26 de noviembre de 1868, enfrenta a un grupo de sumisos a la metrópoli española. Agramonte replicó: “Basta ya los cabildeos….Cuba no tiene más camino que conquistar su redención, arrancándosela a España por la fuerza de las armas”.
Ignacio Agramonte no abandonó en ningún momento el único camino decoroso en la lucha por la independencia de Cuba, en la que asciende además como disciplinado jefe militar, organiza una caballería de centauros armados de rifles cortos, machetes, que se convirtió en orgullo entre los revolucionarios y temor para el enemigo.
El mayor general cayó el quinto año de la guerra independentista, víctima de su patriótica osadía, cuando el 11 de mayo de 1873, organizaba el combate a una columna de soldados españoles en los potreros de Jimaguayú, al sur de la ciudad de Camagüey.

martes, 8 de noviembre de 2011

Fiesta de valores culturales y tradición

Por José Gilberto Valdés
josegvaldes@gmail.com

Por estos días en la ciudad de Camagüey se aprecia un intenso ajetreo, que altera la sosesagada vida de la comarca. La mayoría de los pasos de lugareños y visitantes se dirijan de día y noche hacia la Avenida de la Libertad y la Plaza de la Caridad, sede de la Fiesta del Tinajón, un evento que promueve valores históricos, culturales y tradicionales. Este son los terceros festejos de amplia participación popular pero distintivos de la Semana de la Cultura Camagüeyana, en febrero, (Celebran aniversario de la fundación de la Villa de Santa María del Puerto del Principe, en 1514) o del añejo San Juan (Carnaval), en junio.
El tinajón es un símbolo de esta región centro oriental de la isla de Cuba.
Esas grandes vasijas de barro la emplearon los primeros pobladores de la Villa para almacenar agua fresca. Ahora, mas bien, tienen funciones decorativas. A Camagüey se le conoce como la "Ciudad de los Tinajones".