sábado, 10 de diciembre de 2016

LOS CUBANOS CON DERECHO


(Foto archivo tomada de Radio Rebelde)

Por José Gilberto Valdés
Mientras en muchos lugares del mundo el tema de los derechos humanos resulta una demanda a las autoridades gubernamentales, en Cuba cada 10 de diciembre es un Día de fiesta nacional.
Es innegable la obra de la Revolución, encabezada por el Comandante en Jefe Fidel Castro para establecer en la Mayor de las Antillas la plena igualdad y respeto a la dignidad de las cubanas y cubanos, sin distinción de color de la piel, el sexo o el credo.

Sobran ejemplos  en el país como el desarrollo de programas de salud, educación, investigaciones científico-técnicas en función del bien para todos, cultura, deportes y otros aspectos del acontecer económico y sociales, pese a las presiones del bloqueo económico de los Estados Unidos que intenta asfixiar a nuestro pueblo.
Cierto es que nos perdimos nueve  años de los beneficios de los Derechos Humanos, desde que en 1950 la Asamblea General de las Naciones Unidas decretó al 10 de diciembre como el Día de los DDHH, pues el pueblo cubano estaba sometido a régimen de explotación que propiciaban los gobernadores de turno, en especial la dictadura brutal, sangrienta y despótica de Fulgencio Batista (1952 a 1958), quien llegó al poder por un golpe de Estado.
Según el economista inglés Dudley Seers, la situación en 1958 era “intolerable era una tasa de desempleo tres veces más elevada que en Estados Unidos. Por otra parte, en el campo, las condiciones sociales eran malísimas  […], víctima de enfermedades parasitarias y no se beneficiaban de un servicio de salud. Se les negaba la instrucción (sus hijos iban a la escuela un año como máximo)[…]. Una importante proporción de la población urbana también era muy miserable”.
Hasta el propio presidente norteamericano Kennedy  denunció “Nuestro fracaso más desastroso fue la decisión de darle estatura y apoyo a una de las más sangrientas y represivas dictaduras en la larga historia de la represión latinoamericana. Fulgencio Batista asesinó a 20.000 cubanos en 7 años –una proporción más grande de la población cubana que la proporción de norteamericanos que murieron en las dos guerras mundiales–[…], destruyendo cada libertad individual”.
Por tales razones, insostenibles,  se precipitó el advenimiento de la Revolución Cubana. Como dice la canción popular  “llegó el Comandante y mandó a parar” .
A pesar de la ponzoñosa guerra mediática contra Cuba, como dueños de nuestros destinos estamos empeñados  en 44 compromisos de los 61 sobre derechos humanos, entre ellos fundamentales como el derecho a la vida, a la salud, la educación y la cultura, como cimiento del desarrollo personal y familiar.
Nuestro crítico permanente, Estados Unidos, sólo ha suscrito 18 de los 61 instrumentos internacionales establecidos de derechos humanos. Ni ha ratificado instrumentos relativos a la mujer, los niños y los discapacitados, según  destacan varias publicaciones y organismos internacionales.
Los vecinos  de ese país más desarrollado del mundo, por ejemplo en temas de salud, registran una mortalidad infantil del 6,1 por cada 1000 nacidos vivos, más alto que el de Cuba, que es del 4,7.
Los cubanos  no tienen necesidad de gastar un solo centavo por beneficios integrales de la salud--el paciente no es una mercancía o un cliente-- y más, comparten con satisfacción y orgullo los servicios y conocimientos en todos los campos de la medicina con los pueblos menos favorecidos del mundo.
 Actualmente colaboran en el exterior más de 50 mil profesionales. Nuestras brigadas sanitarias están entre las primeras en asistir a poblaciones perjudicadas por epidemias, huracanes, terremotos, donde multiplican amor y respeto.
Existe igualmente el apoyo para la preparación de médicos, enfermeros y técnicos en centros educacionales de nuestro país.
Mucha diferencia establece  el sistema de gratuidad en la educación de los cubanos y cubanas  respecto a otras naciones, pues a pesar de las limitaciones en medio  siglo de bloqueo económico, financiero y comercial, todos tienen derechos a acudir a un aula, desde la enseñanza primaria hasta la universidad, con acceso a material de estudio actualizado y  docentes con una destacada preparación.
Al igual que en la salud, extendemos nuestras manos solidarias y un ejemplo elocuente es el programa de alfabetización “Yo sí puedo”, gracias al cual millones de personas han sido alfabetizadas en 30 Estados.
Como consecuencia de lo que se hace en nuestro país por el derecho a la calidad de vida, permite a cada cubano una esperanza promedio de 78 años de edad,  cifra que coloca a la Isla entre las  mejores 25 naciones en ese importante indicador del progreso humano de una sociedad.
Se puede hablar mucho más sobre el derecho al empleo, a la vivienda…,en fin a la dignidad del hombre, que convierten al Día de los Derechos Humanos, en una jornada de satisfacción y placer, extendida a los 365 días de cada año.

Fuentes:

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