martes, 22 de abril de 2014

SORPRESAS Y UNA CARTA DE ESPAÑA



Por José Gilberto Valdés
Ciertamente, como la frase martiana que encabeza el blog de Fernando Ravsberg,  Cartas de Cuba, el periodismo “…Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender al bien público”.
No creo que basten 667 caracteres empleados por el corresponsal español para comentar la
sorpresa al escuchar un inusual reportaje investigativo en la radio cubana acerca de la situación de los hospitales en el país.
Se reparan muchos hospitales cubanos

 No todas las edificaciones del Ministerio de Salud Pública están en las óptimas condiciones físicas, pero detrás de un descorchado en la pared, hay hombres y mujeres con amplio sentido de consagración y conocimiento actualizado, además de equipamiento de primera línea --entran a la Isla por las grietas del muro que acorrala nuestra economía— quienes no distinguen bolsillos, color de la piel, credo religioso o político, para prestar una atención médica del primer mundo TOTALMENTE GRATIS.
¿Está el Gobierno ajeno a las condiciones materiales? A plena luz, más de una vez, se ha demostrado que al contar peso a peso en las reducidas arcas, muchos  son para los servicios de salud al pueblo. El presupuesto del Estado para el presente año 2014 destina el 54 por ciento de los recursos a los servicios sociales, particularmente en salud y educación.
En años de estrechez pecuniaria, no se ha podido atender a todo, sin embargo resulta imposible cerrar los ojos a las trasformaciones para bien en muchas instalaciones hospitalarias y la creación de condiciones apropiadas para la relación médico-paciente en toda la Isla,  según reiteradamente exponen los medios de comunicación nacionales.
Sobre temas de preocupación por la salud del pueblo, también se podría escribir una Carta de España, a partir de publicaciones como laSexta.com (Madrid) el 9 de enero de 2014 y agregar quizás el fragmento:
(…) los recortes (presupuestarios) y las bajas de los sanitarios que no se cubren están colapsando el sistema de salud en Reus, Ciudad Real, en Pamplona, en Sevilla. Estos hospitales  han tenido que habilitar las plantas de maternidad o pediatría para poder atender a los pacientes que se hacinan en los pasillos.
Hileras de camas con pacientes en el pasillo de Urgencias del Hospital Virgen de la Salud de Toledo y en el Hospital de Getafe, los sanitarios confirman que una veintena de pacientes esperan en camas y camillas en los pasillos de urgencias. Situación que se repite en la mayoría de hospitales públicos españoles. (*)

Por otra parte, mencionar como el blog Mirada crítica expuso  en la misma fecha un grupo de problemas en los servicios de urgencias:



En España se reportan saturación de Servicios de Urgencia
(…)Antibióticos, corticoides, gasas, jeringuillas, guantes, ropa de cama... Los servicios de Urgencias de los hospitales públicos de Zaragoza presentan problemas de abastecimiento de algunos fármacos y diversos materiales desde hace días, según ha denunciado el sindicato de enfermería Satse.
La apertura de plantas cerradas en el Miguel Servet y el Royo Villanova, los centros más importantes de Aragón, ante la saturación de los servicios de Urgencias estos últimos días apenas ha aliviado la situación porque el personal sanitario se ha encontrado con una "alarmante escasez de material", afirma Satse.
(…)Durante el mes de diciembre, el Gobierno de Aragón impidió la compra de material médico por parte de los hospitales públicos y centros de atención primaria al cerrar el sistema informático que regula las compras, lo que está provocando el actual desabastecimiento que denuncian los sindicatos. (**)
Esto sucede en un país donde más del 60 por ciento  de las camas hospitalarias son de carácter público, en una infraestructura sanitaria cuya calidad traspasa  fronteras, pero que  afronta una involución de los gastos presupuestarios –promedió 36 por ciento en el trienio 2007-2010— (***), como consecuencia de la crisis económica española.
Muy castiza la expresión de que en todas partes cuecen habas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario