martes, 1 de abril de 2014

EL PERPETUO ABRAZO ENTRE CUBANOS Y VENEZOLANOS


Por José Gilberto Valdés
 “…es que tú y yo Chávez, no somos presidentes,
sino dos tipos que andamos por ahí.”
(Conversación telefónica entre Chávez y Fidel)

Muchas personas en el mundo refieren con admiración y orgullo la entrañable amistad entre el
líder de la Revolución Cubana  Fidel Castro y Hugo Chávez Frías, precursor  de la República Bolivariana de Venezuela, que sin dudas significa una nueva expresión revolucionaria en Latinoamérica.
Los afectuosos lazos que los unían fueron destacados por  el Comandante en Jefe cubano  en una carta escrita a Nicolás Maduro, en ocasión del octavo aniversario del ALBA:
“Conocí a Hugo Chávez hace exactamente 18 años. Alguien lo invitó a Cuba y él aceptó la invitación (…) Lejos estaba de imaginarme que aquellos militares tildados de golpistas por las agencias cablegráficas, que con tanta discreción durante años sembraron sus ideas, era un grupo selecto de revolucionarios bolivarianos
Más adelante, Fidel  refiere que la colaboración médica con el país sudamericano comenzó a raíz del desastre natural en Vargas (1999), que originó miles de muertos y familias damnificadas.
Hoy aquel gesto solidario se ha multiplicado en programas sociales emprendidos por Chávez, desde la “Misión Barrio Adentro”, en abril del  2003, la “Operación Milagro”, al año siguiente, y también los aportes en la docencia de profesionales y técnicos de la salud y la Escuela Latinoamericana de Medicina.
En el año 2004 ambos líderes socialistas fundan  la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América (ALBA), un trascendental proyecto de cooperación y unidad, incomparable con otras instituciones multinacionales.
Tan profunda y exitosa es la cooperación médica en el hermano país  sudamericano que no habrá chantajes ni campañas diversionistas o infamias de la derecha opositora, que amedrente los trabajadores de la salud cubanos que dan vida, amor y atención al pueblo venezolano.
Es que todos debemos comprender que los lazos de amistad entre cubanos y venezolanos  no es un hecho contemporáneo.
Siglos atrás, cuando en la Mayor de las Antillas se emprendía el tortuoso camino de la formación de la nacionalidad cubana, mucha influencia tuvo el pensamiento independentista de Simón Bolívar, en los conductores de la Guerra de los Diez Años (1868-1878) contra la metrópoli española.
Nuestro José Martí, quien levantó voluntades para reanimar en 1895 el movimiento insurreccional Cuba, valoró altamente las cualidades del Libertador:
“Ganó batallas sublimes con soldados descalzos y medio desnudos. Todo se estremecía y se llenaba de luz a su alrededor. (…) Bolívar no defendió con tanto fuego el derecho de los hombres a gobernarse por sí mismos como el derecho de América a ser libre.”
La presencia de Venezuela no puede en modo alguno desligarse en los períodos posteriores del movimiento revolucionario cubano, tal es el caso del apoyo con armas al Ejército Rebelde que luchaba contra la dictadura de Batista. Incluso hijos de ese pueblo se sumaron a la guerrilla.
De muchas maneras se puede demostrar que el abrazo perpetuo  entre venezolanos y cubanos ocupa un puesto de honor en la historia de la Humanidad.


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