lunes, 18 de junio de 2012

A Vilma no le dijimos adiós


Vilma Espín Guillois.
Cinco años hace que sorprendió a todos los cubanos y cubanas la triste noticia del fallecimiento de la incansable revolucionaria Vilma Espín Guillois. 
Aun hoy, cuando conmemoramos el aniversario de su fallecimiento el 18 de junio de 2007, no es posible ordenar las ideas para escribir sobre la personalidad de esta mujer, que tras la ternura y sonrisa permanente, ocultaba un vigoroso espíritu agitador, manifestado en las protestas estudiantiles en su natal Santiago de Cuba, la  lucha clandestina contra el tirano Fulgencio Batista y, desde mediados de 1958, legendaria guerrillera en las montañas de Oriente. 
 Tras el triunfo de las fuerzas rebeldes, su tarea más importante estuvo relacionada con la incorporación  de la mujer a las conquistas de la Revolución, además de otras misiones políticas y gubernamentales que desempeñó con diligencia inagotable.

Se incorporó al Ejército Rebelde, en junio de 1958,
 El Líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro escribió:
 «He sido testigo durante casi medio siglo de las luchas de Vilma. No la olvido en las reuniones del Movimiento 26 de Julio en la Sierra Maestra... Vilma no se inmutaba ante peligro alguno... Su voz dulce, firme y oportuna, siempre se escuchó con gran respeto en las reuniones del Partido, el Estado y las organizaciones de masas ...Los deberes revolucionarios y su inmenso trabajo nunca le impidieron a Vilma cumplir sus responsabilidades como compañera leal y madre de numerosos hijos ...Ha muerto Vilma ¡Viva Vilma!».

 A Vilma no le dijimos adiós, se le recuerda en el diario quehacer por el futuro de la Revolución Cubana.
Vilma vive en el corazón de todos los cubanos como amiga, mujer, madre y revolucionaria.
 

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