miércoles, 1 de noviembre de 2017

El bloqueo sencillamente no funciona



Ernesto Pantaleón Medina

Me permito parafrasear al héroe del Camagüey, el mayor general Ignacio Agramonte y Loynaz, cuando en medio de las convulsas jornadas del comienzo de la guerra de 1868, la iniciadora de nuestras gestas independentistas, exclamó en un lugar conocido como el Paradero de las Minas:
¨Basta ya de cabildeos y  de torpes dilaciones…¨
Y a renglón seguido, de la manera directa en que siempre actuó, convocó a los presentes en la reunión a eliminar de raíz las medias tintas con que algunos pretendían disfrazar o bien su cobardía, o el secreto acuerdo con el enemigo español. 

Palabras del canciller Brupo Madilla en la Asamblea General de la ONU

Demoledoras como una carga al machete fueron las palabras del hombre a quien Martí llamara ¨diamante con alma de beso¨, el mismo que ante las carencias y dificultades que afrontaban las tropas, ratificó a la vergüenza como la mejor de las armas.
Hoy, cuando en las Naciones Unidas se realizó la votación para aprobar la Resolución Cubana contra un bloqueo tan cruel como ilegal e inútil, conviene recordar aquellas encendidas frases, y hacer algo de historia.
La primera declaración fue aprobada por la ONU  en 1992, y consecutivamente la han seguido otras 25, todas con un casi absoluto respaldo a la pequeña isla que desde hace más de medio siglo hace tenaz resistencia al Goliat de estos tiempos…los votos en contra ya se conocen de antemano: Estados Unidos y su fiel mascota, Israel.
En cada oportunidad, han sido tan numerosos como fundamentados los argumentos  que han esgrimido representantes del mundo para condenar el bloqueo.
Pero, como dice el poeta y cantautor cubano Silvio Rodríguez ¨el señor de los cañones no mira al cielo ni escucha…¨.
¿Quién queda aislado y en desairada posición ante todas las naciones?
La respuesta resulta obvia en extremo, y me recuerda que precisamente posturas ajenas a toda tolerancia, al mínimo entendimiento y  desprovistas de todo respeto, como la que aplica en su diario accionar desde hace décadas  la primera potencia, han puesto a la patria de Lincoln como desnuda ante la mirada de todos, porque su actitud es ¨contra todas las banderas¨, como el antiguo filme de aventuras.
Ese actuar irracional, abusivo y violento, hostil a todo y a todos contribuye (¿por qué no pensarlo?) a añadir leña al fuego del terrorismo que intenta devorar como un cáncer al mundo civilizado.
La posición de gendarme asumida por Washington, que se comporta como un guapetón de barrio, o como el clásico pistolero de los ¨westerns¨, solo recrudece la violencia en todos los continentes.
Porque allí donde tiras piedras y profieres amenazas, no recogerás flores, y por desgracia, tan dura e irrebatible realidad arrastra a muchos por una peligrosa pendiente.
Basta entonces de esa política obsoleta, criminal y que se ha demostrado hasta la saciedad, no cumple su objetivo, porque sencillamente Cuba no se rinde.

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