domingo, 26 de noviembre de 2017

A pesar de los huracanes, los cubanos eligen el gobierno que prefieren



Por José Gilberto Valdés
Foto Internet

El 2012 fue un año de elecciones generales en Cuba. Paso a paso, los habitantes de la mayor de las Antillas renovaron o ratificaron desde la base a los representantes de sus Gobierno.

En aquella jornada de singular ejercicio democrático, de patriotismo y fidelidad a la Revolución, también se afrontaron coincidencias  meteorológicas.  Otro severo huracán, el SANDY (25 de octubre de 2012) provocó la postergación del proceso de votación en el oriente cubano, donde se desplegaban urgentes tareas de recuperación, especialmente en Santiago de Cuba.

Cinco años después, este domingo 29 de noviembre, igualmente en fecha postergada por las afectaciones del poderoso huracán IRMA en casi toda costa norte del país, ocho millones de cubanos y cubanas están convocados desde horas tempranas a los colegios electorales  para seleccionar a  los delegados a las Asambleas Municipales del Poder Popular, lo cual significa el voto por Cuba, por la Revolución y el Socialismo.

El último voto de Fidel el 3 febrero de 2013
 
En medio de un ciclón de voluntades y decisiones gubernamentales para el restablecimiento de la vida cotidiana, económica y social, los cubanos están inspirados en la continuidad del pensamiento y la acción de Fidel y por tal razón, hacen valer su decisión por el hombre y la mujer más capaz, con mérito, para ejercer las responsabilidades de Gobierno en las doce mil 515 circunscripciones en comunidades urbanas y rurales.

Entre los candidatos, más del 35 por ciento son mujeres, que ratifican su protagonismo en la sociedad, mientras el 19  son jóvenes representantes de un fortalecido relevo en el futuro que queremos en nuestro sistema social. En una especie de reconocimiento popular a las gestiones en la base, son delegados actuales casi siete de cada diez nominados.

Los delegados de la circunscripción, considerada la célula básica de gobierno, rinden cuenta dos veces al año a sus electores  de la gestión para solucionar o dar respuesta a los planteamientos de la comunidad, y suscita los debates sobre la situación nacional e internacional.

Para muchos pueblos en el mundo estos comicios son un referente de verdadero ejercicio de democracia, mientras que para los propagadores del pluripartidismo el ejemplo del proceso cubano constituye una amenaza al dominio insolente de las masas populares.









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