viernes, 16 de octubre de 2015

GUANTANAMO BAY: YES OR NO



Por José Gilberto Valdés 

El YES or NO, como  el “Be or no to be”, una de las citas más famosas de la literatura universal (Hamlet, de William Shakespeare ), se ajusta  a los debates actuales en torno a la devolución a Cuba del territorio ocupado ilegalmente por Estados Unidos en la bahía de Guantánamo.
A partir del discurso del presidente cubano Raúl Castro Ruz,  en la Asamblea General de las Naciones Unidas, se esclarece que la repatriación de esas tierras en el oriente del país es uno de los elementos esenciales en el proceso de normalización  de las relaciones entre los Estados Unidos y la Mayor de las Antillas.

Ese enclave militar, fruto agrio de su intervención en el conflicto contra la colonia española,  ha sido desde 1903  un puñal clavado en el costado de la Isla, una amenaza constante contra la Revolución Cubana y los acontecimientos democráticos latinoamericanos. Hoy en día es un vergonzoso campo de concentración, tortura y muerte de la apodada guerra antiterrorista", a la manera USA.
Entre las voces  que reclaman la devolución de Guantánamo, tenemos la reunión de los Coordinadores gubernamentales de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) concluyó el 28 de agosto sus sesiones en Quito, Ecuador.
Un mes antes, sin embargo, el secretario de Defensa estadounidense, Ashton Carter declaró en una rueda de prensa, según Russia Today, que con respecto a la base naval en Cuba “no hay expectativas ni planes”.
También, el secretario de Estado de EE.UU., John Kerry ha dicho que el reclamo cubano de la devolución del territorio que ocupa la base naval de Guantánamo,  "no forma parte de la conversación" por ahora entre su Gobierno y el de la isla. Por cada prisionero en esta cárcel se gastan cerca de 900 mil dólares por año en cada prisionero.
Por su parte, Tom Wilner, uno de los abogados más conocidos de Washington, aborda el contexto legal de la base: “La Ley Helms-Burton en su Título II, sección 201, apartado 12 establece: “Estar listos para iniciar negociaciones con un gobierno electo democráticamente en Cu­ba a fin de devolver a ese país la Base Naval de los Estados Unidos en Guantánamo o de renegociar el acuer­do actual en condiciones mu­­tuamente aceptables”. Esta declaratoria, la única que aparece en la Ley sobre el territorio ocupado por EE.UU. en Cuba, no dice que el Presidente esté obligado a pedir la aprobación del Congreso para de­volver la Base”.
Sin embargo, este no es el único obstáculo en el proceso de normalización  de las relaciones entre los Estados Unidos y la Mayor de las Antillas.
Los fuertes muros del bloqueo económico, comercial y financiero, montado y reforzado durante medio siglo por sucesiones de administraciones norteamericanas, comienzan a agrietarse de una manera más acelerada a la pensada, entre diálogos, acercamientos y pronunciamientos. Para una inmensa mayoría, el Presidente Obama puede con sus propias manos entresacar algunos “bloques” hasta llegar, entre otros documentos, a las genocidas leyes Torricelli (1992) y  la Helms-Burton (Firmada por William Clinton en 1996), que son prerrogativas del Congreso  de los Estados Unidos.
Recientemente,  altos dirigentes cubanos relacionados con el comercio internacional coincidieron en una conferencia –con amplio reflejo     en las redes sociales- en la afirmación: “Estados Unidos es el mercado natural de Cuba, por tanto, el bloqueo unilateral afecta a ambos países…además de las injusticias que se siguen cometiendo, debido al carácter extraterritorial de las sanciones”. Por el camino de las rectificaciones se anda.
Tras el restablecimiento de los vínculos diplomáticos el pasado mes de julio, el Gobierno Revolucionario ha reiterado que en la normalización de las relaciones entre ambos países  hay que tener en cuenta, además,  el cese de las transmisiones radiales y televisivas hacia Cuba que son violatorias de las normas internacionales y lesivas a nuestra soberanía, se eliminen los programas dirigidos a promover la subversión y la desestabilización internas, y se compense al pueblo cubano por los daños humanos y económicos provocados por las políticas de los Estados Unidos.
Al respecto, son otros referenciales en el YES or NO de la administración norteamericana frente a las perspectivas de las relaciones con Cuba.

(Con información de Cubadebate, Granma y Pensando Américas)

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