miércoles, 7 de octubre de 2015

El respeto a la historia



La colega Bárbara Suárez Ávalos anuncio en Facebook que ya está en su sitio la estatua de la República, en el monumento al Mayor General Ignacio Agramonte, en el centro histórico de Camagüey. Fue dañada esta madrugada por un antisocial, el mismo que hace unas semanas partió un sable del referido conjunto escultórico, símbolo de la identidad camagüeyana. El infractor está detenido. 

Este personajillo arrastracueros ha olvidado acontecimientos elementales de la historia de medio milenio que tiene esta localidad, hecha con la fuerza de las armas y sacrificios desde la gesta independentista  del yugo español, hasta nuestros días de sociedad para todos.  
Basta solo una frase: “Era como si por donde los hombres tienen corazón tuviera él estrella”  como una de las múltiples maneras con las cuales el Héroe Nacional José Martí  evoca la imagen de Ignacio Agramonte Loynaz, uno de los principales jefes mambises de la Guerra de los Diez Años (1868 - 1878) para la independencia de la Cuba gobernaba por  España con brazo de hierro ensangrentado.
Acciones de este tipo, vale reflexionar sobre dos viejos oficio denigrantes que  persisten en las sociedades de todo tipo desde tiempos remotos de la Humanidad. En uno de ellos se comercializa el cuerpo y en el otro se oferta el pensamiento al mejor postor. En la Cuba de hoy, muchos nos apegamos a las deformaciones de la anfibología cuando los nombramos, a unas y otros, jineteras y disidentes. Más acertada sería emplear palabras adecuadas del diccionario: prostitutas y mercenarios.

No hay comentarios:

Publicar un comentario