miércoles, 2 de septiembre de 2015

Los nuevos colores del paisaje cubano


(Foto tomada de Ismael Francisco/Cubadebate)

 Por José Gilberto Valdés


La vestimenta informal, veraniega, llevada a toda hora durante los meses de julio y agosto ocupan un lugar de reserva en armarios y closets. Los colores han cambiado en el paisaje cubano desde las horas iniciales del noveno mes, tanto en las ciudades como en las comunidades rurales del llano y la serranía.

Predominan desde el primero de septiembre los rojos y amarillos de los uniformes de la enseñanza general, azules y carmelitas de los centros preuniversitarios y politécnicos. Para los universitarios la selección es variopinta y juvenil.
Nuevas expectativas se avizoran en el curso escolar 2015 a 2016, a todo lo largo y ancho del archipiélago.  Dos millones de niños y jóvenes cubanos asisten a las aulas, entre alegrías y emociones, cuyas puertas se abren gratuitamente para todos con el correspondiente aseguramiento de personal docente -preparado adecuadamente para multiplicar el pensamiento-, base material de estudio, laboratorios y talleres.
Prácticamente, uno de cada seis cubanos disfruta desde hoy los beneficios de algún  nivel de educativo, a los cuales en conjunto el Estado dedica la cuarta parte del presupuesto anual. Con muchas razones, se afirma en todas las tribunas afines que la educación es una conquista sagrado de la Revolución.
Más de una ocasión hemos leído y escuchado que con matices “Las condiciones creadas  son superiores a las del curso anterior…-Ahí radican las expectativas de todos, para ser el pueblo feliz  que tiene mejor educados a nuestros hijos, como sentencia el pensamiento martiano.

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