miércoles, 6 de marzo de 2013

CHÁVEZ ES DE LOS IMPRESCINDIBLES QUE LUCHAN TODA LA VIDA

7 de octubre de 2012. Hugo Chávez saluda a sus partidarios tras su reelección.

Por José Gilberto Valdés
La asonada militar del 4 de febrero de 1992, en Caracas, llamó la atención a los cubanos. No se trataba de una intentona para cambios de nombres en el gobierno de un país rico en petróleo y sometido a la pobreza. Con el “Por ahora…” de Chávez  se perfilaba en aquellas cruentas horas un defensor del pueblo venezolano. 
Con ese valiente acto, se convertía en uno de esos “…hombres que luchan un día y son buenos”,  según la célebre reflexión de Bertolt Brecht, poeta y dramaturgo alemán de llamado teatro épico.
Por aquel entonces, los hombres y mujeres de la Mayor de las Antillas se debatían prácticamente solos por la supervivencia de un proyecto socialista, con todos y para el bien de todos. De cierta manera, aumentaba el aprecio a Hugo Chávez, quien al asumir  la presidencia de Venezuela en febrero de 1998 se convirtió en la luz de esperanza para los latinoamericanos.
En medio de nuestra titánica lucha contra las dificultades originadas por el recrudecimiento del bloqueo económico y financiero de los Estados Unidos, los cubanos sentimos el abrazo de un hombre que nos acompañó como un hijo en los años más duros del Período Especial y ocupaba, sin dudas, un puesto entre “…quienes luchan muchos años, y son muy buenos”
Así, sentimos en nuestras mejillas el golpe dado contra las mejillas de los venezolanos en aquellas 48 horas de la dignidad en abril del 2002. Chávez  era entonces un presidente prisionero. ¡Algo inaudito! Pero ocurrió la gran insurrección cívico militar contra la dictadura de la burguesía y en defensa del líder de las transformaciones democráticas hacia mejores tiempos en la Patria bolivariana.
Durante catorce años al frente de la República, Hugo Chávez reiteraba su liderazgo en las nuevas batallas por el fortalecimiento de la unidad de las masas  populares revolucionarias, la recuperación de los recursos petroleros, y la multiplicación de las Misiones para el bienestar económico y social del pueblo.
En el plano internacional,  protagonizó infatigablemente la promoción de la Patria Grande que sonó Bolívar, un pensamiento que tiene como puntos culminantes la fundación de la Alianza Bolivariana Para los Pueblos de Nuestra América y de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños. 
La obra revolucionaria de Hugo Chávez es irreversible. Cambió para bien el destino político de Venezuela. Hasta los últimos días, el Presidente Comandante dedicó sus esfuerzos por la soberanía de una Patria más viva que nunca.
Y no pudo ser de otra manera, pues el líder de la Revolución Bolivariana es uno de esos hombres “…que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles”.

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