martes, 25 de octubre de 2011

¡Yo también soy un indignado!

Por José Gilberto Valdés
josegvaldes@gmail.com


I’m an outraged too. Me solidarizo con la causa justa de los hombres y mujeres que se suman cada día al movimiento Ocupar Wall Street (Occupy Wall Street), los llamados indignados de Estados Unidos, frente al reparto desigual de las riquezas en ese país. En poco más de un mes la protesta urbana se ha extendido a otras ciudades y países.

Como era de esperar, no hay ningún sainete mediático en cuanto a los acontecimientos en la meca neoyorquina.

Yo también soy un indignado. Soy de la inmensa mayoría de cubanos y amigos del mundo que espera la atención del Gobierno norteamericano a la votación en la Asamblea General de Naciones Unidas, al informe “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”.

Este 25 de octubre, por vigésima ocasión en ese auditórium mundial, con sede en la ciudad de Nueva York, se analizará la política criminal, extraterritorial, violatoria de los derechos humanos y, por demás, absurda, de sucesivas administraciones estadounidenses contra el pueblo de Cuba, durante cincuenta años.

Los indignados de Wall Street demandan una economía que se extienda para todos, no solo al uno por ciento que se apropia de las riquezas. Como indignado cubano demando el fin al cerco yanqui, que causa daños por más de 975 mil millones de dólares a todas las esferas de la vida económica y social de la Mayor de las Antillas.


Siete de cada diez habitantes de la Isla han nacido bajo las limitaciones y obstáculos impuestos por el bloqueo que impide los intercambios comerciales de productos y tecnologías con terceros países, a los cuales somete a una especie de chantaje económico y político.



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