jueves, 24 de enero de 2013

MARTÍ EN LA OBRA DE LA REVOLUCIÓN


Mirar los sueños de Martí, con la pupila sin telarañas, se manera abarcadora. 
Por José Gilberto Valdés

El 28 de enero de 2013 se cumple el aniversario 160 del nacimiento de José Julián Martí Pérez, un cubano que quiso la suerte echar con los pobres de la tierra. Revolucionario radical en los tiempos de lucha contra el yugo español, su pensamiento político de arroyo de la sierra constituye hoy el legado de la doctrina de nuestro pueblo.
Hace medio siglo, el poeta y periodista Manuel Navarro Luna (1894 - 1966) escribió un artículo titulado Martí en Fidel Castro*, que hoy tiene una infalible vigencia en Cuba: “Quien no vea los sueños de Martí realizados en su tierra será porque está ciego...”
Hombres y mujeres de todas las edades pueden mirar en su entorno “…con pupila sin telarañas, con pupila limpia, vasta y abarcadora”  la obra del sistema social liderado por Fidel, discípulo del autor intelectual  del movimiento revolucionario que hace seis décadas constituyó un punto  de giro en la Historia de la Mayor de las Antillas.
Los cubanos disfrutan de la libertad que ha costado muy cara y no se resignan a vivir sin ella, en tanto se deciden a comprarla por su precio, según la reflexión de José Martí cuando organizaba la guerra necesaria en 1895 para la independencia total de España.
Desde la Punta de Maisí hasta el cabo del San Antonio, se desterró la ignorancia en los habitantes de la Isla, al cumplimentar la idea martiana de sembrar escuelas para recoger hombres de espíritu, mejor educados, en la instrucción del pensamiento, y en la dirección de los sentimientos.
La puesta en práctica de los principios éticos del  Apóstol  en el pensamiento fidelista ha acompañado los avances de la Revolución que benefician la dignidad de los cubanos, sin distinciones de fortuna o raza y de manera referencial para el resto del mundo.
Como Héroe continental, Martí también inspira la concepción  antimperialista de la Revolución por el trato justo de las naciones americanas y el equilibrio aun vacilante del mundo. Los cubanos saben muy bien que para todas las penas, la amistad es remedio seguro.
A plena luz, se puede apreciar las grandezas de la Patria y de sus hijos en la materialización de los sueños martianos en el sistema social en Cuba, pues como se afirma en el artículo de referencia de Manuel Navarro Luna “…Y esta Revolución no es de ojos ciegos ni de oídos sordos”.

(Fuentes consultadas revista Bohemia: 25 de enero de 1963 y Colección personal de frases martianas)

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