2008-12-27
(tomado de www.cubadebate.cu)

¿De dónde proviene esta cátedra? Para mí la isla se montó en un caballo para cabalgar en Dos Ríos, donde entregó su sangre el joven poeta, orador y patriota José Martí. Se podría
sospechar que buscó el martirio para que Cuba fuera posible.
Después de Martí los revolucionarios cubanos han desafiado el peligro tan solo para convertir a esa isla insolente y dulce, con vocación de antorcha, en deseo vehemente de ser ejemplo.
Fidel no se explica sin Martí. Fidel -luminoso, terco, irreprochable, de lágrima fácil y a ratos enojado- puso deliberadamente en peligro su vida –igual que Martí- no sólo durante la guerra, desafió huracanes e incendios y explosiones y se empecinó en decir siempre la verdad y ver bastante más allá de las próximas fechas.
Aunque Raúl Castro brilla con luz propia no sería explicable sin Fidel. Nada sería explicable ni siquiera el faro aventajado del Che, o la singular solidaridad de Cuba, o la protección excepcional durante ciclones y epidemias de la vida humana, sin Fidel.
Más aún: yo creo que los cambios de América Latina –Venezuela, Nicaragua, Bolivia, Ecuador y otros- nacieron en Dos Ríos y en la Sierra Maestra.
50 años es un parpadeo en la historia pero es mucho también por tanta acumulación de júbilo, reciedumbre, lágrimas y sangre.
Algo parecido ocurrió en Venezuela. Sin Bolívar la revolución sería imposible: pero se sabe, Chávez es posible por Bolívar y Fidel. En Nicaragua el FSLN no sería explicable sin Sandino. Pero, me consta, Carlos Fonseca -su principal fundador- fue posible por Sandino y por Fidel.
Cuba es la razón de un abrazo para siempre.