domingo, 9 de febrero de 2014

¿SE ACABÓ?



Por José Gilberto Valdés
La Semana de la Cultura Camagüeyana ha concluido.
Foto Orlando Durán, www.adelante.cu
La tradicional  fiesta en la región centro oriental de Cuba ha rebasado los límites del arte, las reflexiones sobre la  historia local y el patrimonio de la otrora Villa de Santa María del Puerto del Príncipe que llegó al medio milenio de fundada.
La jornada conmemorativa, con centenares de actividades en programa, ha sido un receso merecido en la sumatoria de meses de ideas, proyectos y realizaciones que preservó y también transformó,  a una de las ciudades más antiguas del país.
Por estas razones, se volvieron a la vida útil más bellos y funcionales  desde viviendas,  establecimientos gastronómicos, la imagen de las céntricas calles Ignacio Agramonte (con la novedosa temática de cine) y las comerciales Maceo y República (convertidas en circuitos peatonales), hasta los principales hospitales y centros de salud, o  un desolado embalse de agua convertido en atractivo complejo recreativo.
Se trata de un plan de trabajo coherente, encaminado no solo a la remodelación y enriquecimiento del patrimonio tangible de la ciudad, sino también al mejoramiento de la calidad de vida de sus habitantes, declaró al periódico  Granma -principal órgano de prensa nacional- el licenciado José Rodríguez Barreras, director de la Oficina del Historiador de la Ciudad de Camagüey.
Un detalle primordial  en el conjunto de tareas in crescendo  durante alrededor de tres años, es que no fue necesario un ejército de constructores provenientes de otros lugares de la Isla,  presupuestos financieros especiales o un halo de misterio.
Más que nunca se apeló al espíritu de pertenencia, al orgullo por el terruño,  la laboriosidad, que siempre ha caracterizado a los hombres y mujeres de esta comarca de pastores y sombreros, como nos calificara el Poeta Nacional Nicolás Guillén, camagüeyano por más señas.
Más que nunca se hizo realidad la frase proverbial  que una mano lava la otra y las dos la cara, cuando la colaboración mutua trastrocó provisoriamente en constructores a campesinos, almaceneros, oficinistas…en fin a cualquiera con ínfimos conocimientos de albañilería, carpintería o pintura, que se sumaron a las fuerzas especializadas.
Más que nunca en esta provincia de Camagüey se pensó en “algo”, se realizó contra horarios, y se terminó en plazos de dos a tres meses y menos. Allí están los complejos comerciales La Caridad y Santa Rosa que trasfiguraron, respectivamente, los inmuebles obsoletos  de un centro de elaboración de pescado y una lavandería. No se pueden dejar de mencionar como renacían, semana tras semana, desgastadas salas y otras áreas  de servicios de salud  para infantes, para embarazadas, para todos. 
Más que nunca se acrecentó el compromiso de preservar para las generaciones futuras nuestra herencia cultural y material de la laberíntica y añeja Villa Principeña, una parte de la cual fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO, en el año 2008.
En fin, se rompió la inercia, apartamos a un lado tendencias  quejosas y  aprendimos a materializar proyectos  juntos y para bienestar de todos, organizados en un movimiento popular en el cual rememoramos las  cargas de la caballería mambisa,  un centenar de años atrás,  durante la epopeya independentista.
 Cumplimos compromisos por el aniversario 500 de la ciudad, pero ¿SE ACABÓ? : Claro que no. Aún nos queda mucho camino por delante. Tendremos fechas de inspiración laboriosa por el abril de la victoria de Girón, el  proletario Mayo,  el cambiazo en la historia cubana provocado en Julio. El año 2014 aún es muy joven.

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