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miércoles, 4 de enero de 2017

Recuerdos perdurables del 4 de enero



Por José Gilberto Valdés

De ninguna manera, ¡que no señores!, en modo alguno vamos olvidar nuestra historia Patria, la que tantos años de sangre y sacrificio ha costado para disfrutar la soberanía, el bienestar para todos, sin distinción de color de la piel o credo…ser yo o ustedes colmados de derechos humanos sin una bota déspota -hecha en o made in-  sobre el pecho.


Con tales razones, nos reunimos cada tarde de cuatro de enero camagüeyanos de todas las edades para recordar el arribó triunfal de la Caravana de la Libertad, encabezada por el Comandante en Jefe  Fidel Castro, junto a los “barbudos” y colores verde olivos, banderas cubanas y rojinegras del Movimiento 26 de Julio, que transformaron los primeros días del año a la apacible vida provinciana de la Villa Principeña, en más de cuatro siglos de existencia.

La columna de camiones y vehículos blindados había partido en la madrugada del dos de enero desde Santiago de Cuba con rumbo a La Habana, que ya vivía intensas horas de fervor revolucionario, tras la fuga del tirano Batista.

 El 6 de enero de 1959 el periódico El Camagüeyano reseña el acontecimiento, primero de la llegada y luego del mitin celebrado esa noche en la Plaza de la Caridad, del que tomamos los siguientes fragmentos:

“(…) Alrededor de las diez de la mañana la caravana motorizada donde venía Fidel Castro entró en Camagüey por la Carretera Central procedente de Oriente. De pie en la torre de un tanque Sherman de gran tamaño, Fidel Castro extendió sus manos en un amplio saludo cordial hacia las enormes multitudes que se agolpaban por todas partes y lo aclamaban delirantemente (…)”

También en esa jornada, el Comandante en Jefe se reúne en el aeropuerto “Ignacio Agramonte” con miembros del Gobierno Revolucionario, que han viajado desde la Habana, y ofreció la segunda entrevista televisada, que duró casi una hora.

En esa oportunidad declara: “Yo me explico un poco la emoción del pueblo, la alegría delirante, solamente por lo cruel que fue la tiranía y lo inhumano que fue el régimen de Batista”.

Más tarde, en presencia de miles de camagüeyanos que desbordan la Plaza de la Caridad, el Líder de la Revolución pronuncia un  trascendental discurso, vibrante y patriótico, en el que anunció el fin de la Huelga Popular, al estar consolidado el triunfo revolucionario.

En la actual celebración del cuatro de enero, pensamos en el Fidel entre  nosotros como el caguairán, uno de los árboles más fuertes de la Sierra Maestra. Espigado, vigoroso, como un gallo de pelea, con largas y afiladas espuelas para enfrentar al enemigo. En la perdurable presencia del Comandante en Jefe   en cada obra de la Revolución Cubana.

Muchos residentes mayores de cincuenta años y jóvenes generaciones que aprendieron a quererle, rememoran hoy aquellas visionarias palabras del Líder de la Revolución  sobre el ritmo de transformaciones sociales que se avecinaban, donde el pueblo ganará todas sus batallas, porque el pueblo aprendió a ganar después de haber conquistado no solo la Revolución, sino el tenerla asegurada para sí…”

Y aquí estamos, para seguir adelante con el legado de Yo Soy Fidel  que nos enseñó con su ejemplo, optimismo, ideas y los proyectos humanistas que trascienden las fronteras.








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