martes, 10 de septiembre de 2013

LOS LAZOS AMARILLOS EN MI FAMILIA


Early in the morning my daughter came home with a ribbon of yellow tape,
 "Look Pipo for you to put in your bag before you go to work."

Temprano en la mañana mi hija Bárbara llegó a la casa con un lazo de cinta amarilla: “Mira Pipo para que lo pongas en el bolso antes de que vayas al trabajo.” Unos buenos días inusuales que llenó mi pecho de satisfacción, tanto como la sonrisa que acompañó al gesto de esta también colega de la prensa.  No es nada nuevo que en mi familia hechos como el narrado en relación con los cinco cubanos que sufren injustas condenas en los Estados Unidos, por luchar contra el terrorismo similar que causó la lamentable jornada del 11 de septiembre para el pueblo norteamericano. Tengo un hijo mayor, Gilberto, enfermero intensivista, que recién culminó  la colaboración en Venezuela, y  que inscribió a su hijo menor con el nombre de Gerardo. Ya el pequeño de ocho años de edad  explica que es el nombre de uno  de los cinco héroes que no ha tenido hijos. Cuando en  una familia cubana existe tal sentimiento de solidaridad, ¿cómo no será el reclamo de todo un pueblo para poner fin a quince años de injusticias?


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