martes, 24 de julio de 2018

Voy a ser bisabuelo: ¿Hembra o varón?


Por José Gilberto Valdés

Hace una veintena de años, escribí para la sección Panorama del periódico Adelante un comentario en torno a las personas que diversificaban pronósticos en torno al sexo del bebe.

¿Quién no recuerda la conjetura  popular de las tijeras  y el cuchillo ocultos bajo el cojin? La incógnita es supuestamente despejada  por el lugar en que se sienta la embarazada. Otras tradicionales formas  de “predicción” han salido a la luz por estos días, como consecuencia del entusiasmo  de familiares y amigos.

Como en aquella oportunidad  ahora confieso haber sido ente activo  en algunos de estos juegos  de acertijos: !Son las circunstancias!


En esa ocasión releyendo el libro de historia  “Las grandes culturas de la humanidad” (Ralph Turner) encontré un tema sobre la antigua matemática china. El milenario tratado  en modo alguno se ocupaba  de problemas de aritmética, geometría y algebra, sino de la adivinación del sexo de un niño  nonato.

Con la exclusiva  del método chino en las fraternales disquisiciones sobre el bisnieto por llegar rememoré el recorte de periódico:

A la cifra 49: añadí el dígito del mes de posible parto y resté la edad de la nieta. Dé la cantidad desconté, sucesivamente 1 (conceptualmente denomina al cielo), 2 (la tierra), 3 (el hombre), 4 (las cuatro estaciones) y 5 (los cinco elementos),

Proseguí con la resta del 6 (Las seis leyes),  7 (las siete estrellas) , 8 (los ocho vientos) , y 9 (las nueve provincias chinas). Cuando el resultado  es impar será un hijo y si es par una hija.

Amigos acudieron a mi “consulta china” en la que acerté la mayoría de las ocasiones. Hubo una pareja que por cuestiones de planificación querían un varón y solicitaron en qué momento era más oportuno para concebir al bebé. Ah, ustedes están locos. Sin embargo, con la venia de los avances indiscutibles de la salud pública, en la que están involucrados familiares,  me confabulé con ellos…y acerté.

Tan curioso cálculo asiático  me proporcionó una revelación por el advenimiento del primer bisnieto. La ecografía  me lo confirmó, cuando al oído persistía el estribillo de la canción de los  Van Van…“ Y ¿qué será: hembra o varón?…”

Nació el Día de San Juan. El se llama Ernesto.

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