miércoles, 25 de julio de 2012

Hoy es 26 de julio en Cuba

El "Moncada era la segunda fortaleza militar, con más de mil soldados.
Por José Gilberto Valdés

Para los cubanos esta es una fecha de motivaciones y compromisos en el quehacer de una sociedad que encontró el camino de su soberanía, dignidad, y de la concertación  de todos para enfrentar retos difíciles por el bien de todos.

También es una jornada de recuento. Cincuenta y nueve años han transcurrido desde aquella mañana de Santa Ana,  en la cual un grupo de valerosos hombres y mujeres decidieron cambiar el curso de la historia.  Para la llamada Generación del Centenario -nacimiento del Héroe Nacional José Martí - de nada valían los cabildeos para poner fin  a la tiranía de Fulgencio Batista (1952 -1958), sólo el camino adecuado era la lucha armada.


Para esta trascendental acción, Fidel Castro y otros compañeros escogen a la región oriental de la Isla, cuna de las dos guerras independentistas del colonialismo español en el siglo 19. Las condiciones de su geografía favorables a la resistencia armada y el espíritu de rebeldía de la población, también fueron elementos para la propuesta de asaltar a la segunda fortaleza militar del país, el “Moncada”, en la ciudad de Santiago de Cuba, y como apoyo a la operación tomar  al pequeño cuartel de “Carlos Manuel de Céspedes”, en Bayamo.


Según historiadores, el movimiento revolucionario había reclutado y entrenado alrededor de 1 200 jóvenes a principios del año 1953, bajo una extrema  estructura clandestina.  De esta valiosa cantera se conformaron los grupos que llevarían las acciones combativas. Todos representaban a las capas más humildes de la población cubana: obreros, estudiantes, empleados…, muchos de los cuales hicieron sacrificios personales para reunir el dinero  para la compra las armas y otros aseguramientos.

A pesar del derroche de la valentía de los asaltantes, el minucioso plan para la toma del cuartel Moncada fue malogrado al no funcionar el decisivo factor sorpresa y otros inconvenientes por la falta de experiencia militar. La soldadesca del tirano Batista desató una sangrienta cacería de los jóvenes combatientes, en la que 55 resultaron torturados y asesinados.

El revés de la operación revolucionaria de aquel 26 de julio de 1953, se convirtió en victoria. Los cubanos emprendieron la lucha guerrillera y la insurrección urbana como única manera de poner fin a la estela de gobiernos corruptos y explotadores, surgidos a inicios del siglo anterior.

El camino no ha sido fácil, pero hoy disfrutamos del sistema social que soñaron los asaltantes a los cuarteles “Moncada” y “Carlos Manuel de Céspedes”, el de bienestar para todos, sin distinción de color de la piel, estrato social  o credo.

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