lunes, 14 de febrero de 2011

Intento de secuestro en El Paso

Ernesto Pantaleón Medina

No se trata del rapto de una persona, sino de una víctima más que maltratada en el mundo de hoy, sobre todo por parte de los ¨ súper medios¨ y quienes los dirigen a la luz pública o en la sombra; me refiero a la verdad, la misma que tergiversan, tuercen, enredan y ocultan para fines más o menos confesos, pero siempre lucrativos.

Y el tema en cuestión surge desde la sala donde tiene lugar el juicio contra el terrorista Luis Posada Carriles, por un presunto delito de mentir a las autoridades, y donde se intenta escamotear a la opinión pública de todo el mundo la esencia criminal en la más que conocida trayectoria del asesino de origen cubano.

Resulta que ahora, como por arte de magia es mentira, o ha sido tergiversado por los ¨enemigos de la libertad¨ lo que el propio ex-agente de la CIA y torturador en varias naciones latinoamericanas confesara en entrevista de prensa: su participación directa como organizador de atentados que costaron la vida a inocentes personas las cuales, según su ética de sicario, se encontraban en el lugar y el momento menos oportuno.

Así, el abogado que defiende lo indefendible intentó manipular al tribunal, cuando alegó que el perito cubano falseaba evidencias, en momentos en que el oficial exponía los resultados de investigaciones que dejan bien claras las intenciones de desestabilizar al gobierno de la mayor de las Antillas, mediante atentados con explosivos de alto poder colocados en instalaciones turísticas de La Habana.

Cabría preguntar al señor letrado si también el fallecimiento del joven italiano Fabio di Celmo es fruto de la ficción, o son inventadas las conversaciones telefónicas difundidas más de una vez, en las que individuos bajo las órdenes de Posada y compañía recibían instrucciones sobre cómo colocar las cargas de C-4 donde mayor daño causaran, en sitios públicos de recreación.

Acaso el ilustre defensor de causas perdidas intenta convertir en imaginario el estallido de un avión de Cubana con 73 personas a bordo, algo de lo cual se han enorgullecido públicamente los miembros de la banda de terroristas pagados por ya se sabe quién.




Parecería que no bastan a los ciegos y sordos que eluden la realidad allá en El Paso, las confesiones de los agentes detenidos en la isla, o el último capturado en Venezuela; alzan los hombros y simplemente miran hacia otro lado, como si de esta forma pudieran engañar a los millones que en todas partes conocen los hechos.

Pero no está sola la verdad, esa dama que intentan secuestrar; voces y argumentos sobran para defenderla, aunque matones y leguleyos alquilados unan fuerzas en una vergonzosa cruzada por el terror y la mentira, graves pandemias de hoy que hacen peligrar la misma existencia de la especie humana.

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