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lunes, 7 de diciembre de 2009

CUANDO LOS MUERTOS RONDAN MI CABEZA


Por José Gilberto Valdés
valdes@tvcamaguey.icrt.cu


“Estoy estos días con mis muertos en la cabeza
Fue la respuesta, irreflexiva, a la pregunta que susurraba mi esposa mientras me alcanzaba una tacita de café hasta el portal de la casa.

Por la mañana, en la redacción del telecentro surgió el tema del engorroso encargo que algunas personas asumen de vestir y ayudar a preparar a una persona fallecida. Son compromisos contraídos con la familia, aún cuando no existan lazos consanguíneos.

Yo tengo un recuerdo, --dije en la improvisada tertulia-- un triste recuerdo, en las tierras africanas…”

(Flash back)
1976. Cuba. Media mañana. Como regalo del Día de Reyes llegué a una casucha con techo de hojas de palma cana. El campamento provisional también tenía tiendas de lonas en ese semidesértico valle. Eran unidades militares que habían acudido a un entrenamiento y muchos combatientes permanecían voluntariamente en espera de la orden partida para Angola. Me habían designado a la compañía de exploración. El joven F. daba la bienvenida, con una sonrisa, y el peculiar hablar de los habitantes del oriente de la Isla.
“Mire compay amarre la hamaca y ponga su jolongo en esa equina…No creo que vayas a dormir esta noche aquí... Nos vamos en el primer grupo”
Mucho hablamos. Hablaba con todos. Evidentemente, era un personaje carismático y dicharachero que relajaba los momentos de tensión. En el puerto, montamos en barcos diferentes.

Angola. Atardecer. Con un par de días de ventaja, estuve en el “comité de recepción” a la columna de vehículos blindados y camiones. Se enmascaran y acomodan entre los matorrales, a la orilla del camino. Rencuentro a los exploradores. Saludos. Preguntas y respuestas a ráfagas. “Hay un festín de bienvenida. Carne de vaca hervida. Un poquitico dura, pero donde hay buen diente…La sal y otros ingredientes los traían la gente de retaguardia… ”

La compañía distribuyó sus fuerzas entre las columnas. Ocasionalmente, despejábamos preocupaciones personales. Como a los dos meses, en el puesto de mando, me ordenan que vaya al hospital. Traen muerto a F. La vanguardia de la columna cayó en una emboscada. Hay que enterrarlo en la sureña ciudad angolana.
Sobre una mesa del hospital estaba el cuerpo inerte. Un escalofrío me recorrió toda la columna. Un soldado, con la camisa verde olivo, manchada de sangre y fango, me saca del aturdimiento. Atropelladamente explica: “la bala le arrancó el corazón...toma la chapilla…un tanque PT fue a pasar el vado del río y desde la otra orilla le tiraron un cohete y se incendió…F. estaba en el BTR y se lanzó corriendo para abrir la torreta…Arriesgó su vida para sacar a los tanquistas…desde dentro le dijeron que se fuera…ellos iban a salir…los tres tenían quemaduras…que se fuera que una ametralladora cincuenta estaba tirando… F. se viró para regresar a nuestro lado…la bala le entró por la espalda…Nuestros tanques, todo el mundo, tiramos contra la emboscada…” Lamento no haber estado junto a los iracundos. Otros exploradores llegan con un uniforme. Limpiamos la sangre seca y vestimos a F. Pedíamos silencio para concentrarnos en lo que hacíamos. Nuestro joven héroe parecía dormido. Volví a estremecerme luego de la descarga de fusilería en la sencilla ceremonia. Para el combatiente internacionalista era muy fina la línea fronteriza entre la vida y la muerte.


(Forward)
1989. Cuba. Dejé de tomar notas en la reunión. Prevalecieron los recuerdos. Se daban instrucciones a los periodistas para la cobertura a las honras fúnebres que se llevarían a cabo al unísono en todo el país. Retornarían a la Patria los restos de 2 085 cubanos muertos durante las acciones combativas en las misiones para cambiar los destinos del África. Fidel había dicho que “de Angola, cuando termine la guerra, solo nos llevaremos la satisfacción del deber cumplido, y los restos de nuestros compañeros caídos”. Cumplí la encomienda periodística en una edición especial del diario ADELANTE. Coordinaba el trabajo en la Operación Tributo, como había hecho varias veces en la que después conocí fue la Operación Carlota en lejanas tierras africanas. Comentábamos en la redacción, quienes eran los compatriotas que regresaban, gente sencilla, noble, honesta, dispuestos a sacrificar la vida, desinteresadamente, a veces compartían el mismo plato de comida con los soldados angolanos y siempre la misma la trinchera. Me refería a muchos, pero en especial a mis recuerdos era para la sangre generosa del joven F.

2009. Cuba. Volvemos a repasar las páginas de la Historia. Muchos de los muchachos que hoy colman las aulas universitarias y de la enseñanza media no tienen una imagen de lo ocurrido hace veinte años. Es una oportunidad para las respuestas ¿a los por qué?, ¿cuál es el fruto de la intachable conducta de aquellos hombres y mujeres?, ¿qué representan esos ejemplos de altruismo y desinterés? ...Todos los cubanos rinden homenaje a sus internacionalistas en el aniversario 20 de la Operación Tributo. Los desafíos de estos días son diferentes, pero inspira el recuerdo de los caídos en la epopeya africana.

lunes, 8 de diciembre de 2008

CON NUESTROS HÉROES, PRESENTE Y FUTURO

Por José Gilberto Valdés

WITH OUR HEROES, IN PRESENT AND FUTURE
Cuba talk about heroes in present and future. And is that with the course of the years, their examples or their politics ideals
either disappear. For that reason, each December 7, a honor to the general Antonio Maceo is made,one of the followers of the independent fights in 1868 and 1895.Since 1989 is also occasion to last tribute to the Cubans who gave their lives in Angola, Ethiopia and other African lands.



Los cubanos hablamos de nuestros héroes en presente y futuro. Y es que con el pasar de los años no desaparecen sus ejemplos, ni sus ideales políticos.

Por tal razón, siempre insistimos en las cualidades de Antonio Maceo, como la justicia social, el antiimperialismo, la intransigencia revolucionaria y la unidad. Un criollo, mulato, quien desde 1868 demostró audacia con el machete de combate y con las ideas de la lucha para romper las cadenas del colonialismo español. Así era el Titán de Bronce.

Esos son, precisamente, los paradigmas de valores que defienden las presentes generaciones de patriotas cubanos.

No es casual que se haya escogido el siete de diciembre, para recordar al general Maceo, el héroes de mil batallas, caído en combate en 1896.

Nunca antes brillaron tanto sus estrellas de mambí, cuando algunos se cansaron de blandir el machete y él se alzó ante la propuesta de paz indecorosa de la metrópoli española en el lugar conocido como Mangos de Baraguá, en el oriente de la isla.

No creemos – sentenció Maceo al gobernante español, general Arsenio Martínez Campos-- que las condiciones allí estipuladas justifiquen la rendición después del rudo batallar por una idea durante diez años y deseo evitarle la molestia de que continúe sus explicaciones porque aquí no se aceptan”

Desde entonces la “Protesta de Baraguá” ha sido un símbolo de lucha para un pueblo de mambises que aprendió a defender a la Revolución y su proyecto socialista ante un nuevo y más peligroso enemigo: los gobernantes norteamericanos, que intentan borrar nuestro ejemplo en el mundo.

Por coincidencias de la Historia, este siete de diciembre cumpliría 74 años de vida Frank Pais, otro valeroso santiaguero. Este joven de poco más de 20 años, tenía la madurez y la intransigencia revolucionaria que lo convirtieron en el jefe nacional de la lucha clandestina en el llano contra el régimen de Fulgencio Batista, cuyos esbirros lo asesinaron en 1957 en las calles de Santiago de Cuba, en el oriente del país.

La continuidad de nuestra nación independiente y socialista se ratifica también en esta fecha, cuando desde el año 1989 rendimos homenaje póstumo a los cubanos que viajaron a las raíces africanas y entregaron sus vidas en Angola, Etiopía y otras naciones hermanas que luchaban por su liberación.

En presente y futuro, los cubanos hacemos realidad las palabras de Maceo:

"La patria ante todo, continuar es deber... retroceder, vergüenza oprobiosa... ¡Adelante, pues, para el terruño, la gloria de sacrificarlo todo!"