Por José Gilberto Valdés
Honor, ¡qué coincidencia! Por una parte, ese era el nombre de la goleta que transportó más de una veintena de revolucionarios hasta las costas orientales de Cuba, que con dignidad patriótica se disponían el 1 de abril de 1895 a reiniciar la lucha contra el colonialismo español.
Ya en la Isla, desde el 24 de febrero, viejas y nuevas generaciones habían tomado las armas, en la Guerra Necesaria organizada por el Partido Revolucionario Cubano que creó José Martí idea a idea, peso a peso, en el exilio y la tierra cubana.
Honor, ¡qué coincidencia! Por una parte, ese era el nombre de la goleta que transportó más de una veintena de revolucionarios hasta las costas orientales de Cuba, que con dignidad patriótica se disponían el 1 de abril de 1895 a reiniciar la lucha contra el colonialismo español.
Ya en la Isla, desde el 24 de febrero, viejas y nuevas generaciones habían tomado las armas, en la Guerra Necesaria organizada por el Partido Revolucionario Cubano que creó José Martí idea a idea, peso a peso, en el exilio y la tierra cubana.
