viernes, 16 de septiembre de 2016

EL DINOSAURIO (BLOQUEO) ESTÁ ALLÍ TODAVÍA



Por José Gilberto Valdés
El bloqueo de los Estados Unidos de América contra Cuba persiste. Tal parece un remake del microrrelato del escritor guatemalteco Augusto Monterroso: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”.
Lo cierto es que tan prehistórico como aquellos gigantescos saurios resulta en la actualidad el cerco económico, comercial y financiero que el imperio del norte ha extendido por más de medio siglo contra la Mayor de las Antillas.

La llamada Ley de Comercio con el Enemigo, un añejo estatuto de 1917,  ha permitido a los sucesivos gobernantes estadounidenses  sostener esa agresión no literalmente militar, pero igualmente destructiva, contra la soberanía de nuestro pueblo.
Argumento. Desde la Conferencia Naval de Londres, en 1909, es un principio aceptado en el derecho internacional que el bloqueo es un acto de guerra, y siendo así, sólo es posible su empleo entre los beligerantes
Los intentos de asfixiar al pueblo cubano son manipulados por los Estados Unidos con el eufemístico: embargo, con el fin de engañar a la opinión mundial.
No obstante, el rigor con se aplican las medidas no han podido  doblegar a las cubanas y los cubanos con el desencanto y el desaliento que supuestamente provocarían las limitaciones económicas de ese plan injerencista, el más prolongado que se conoce en la historia moderna.
Se calcula que siete de cada diez cubanos han nacido y viven bajo los rigores de la estrategia antisoberana, desde el momento en que entra a la escuela, es atendido en un centro de la salud, por cierto, servicios enteramente gratuitos, hasta cuando pretende con su noble sudor e inteligencia el desarrollo de la economía y el libre comercio con otros países.
Al anochecer de cada día, los cubanos pasan balance a lo logrado con esfuerzos extraordinarios, dignamente,  a pesar de los contratiempos de la política genocida del gobierno norteamericano, que le ha provocado daños económicos 12 millones 820 mil dólares en esa jornada.
¡Cuánto podríamos hacer con esos recursos monetarios en la economía y sociedad de todos y para bien de todos!


Los cálculos corresponden al monto 4 mil 680 millones de dólares que hemos dejado de percibir habitantes de la Mayor de las Antillas, entre abril del año pasado y marzo de 2016,  por obstáculos a las exportaciones de servicios y de bienes, además de otros gastos como el desembolso extraordinario para transportar las mercancías desde lugares distantes.
Aun cuando han trascurrido 21 meses de un acercamiento entre ambas naciones, promovido por el presidente Barack Obama, persiste esa política cruel y obsoleta, con sus multas y presiones a terceros países y entidades internacionales.
“No hay familia cubana que no sufra los efectos del bloqueo: carencias, dificultades, privaciones”, afirmó recientemente el canciller cubano Bruno Rodríguez Padilla en la presentación a la prensa internacional del informe sobre el bloqueo de Estados Unidos contra Cuba, que será sometido a consideración de la Asamblea General de la ONU, el próximo 26 de octubre.
Por vigésimo quinta ocasión, en ese organismo internacional se debatirán los argumentos del pueblo cubano. Resultaría difícil superar los 191 votos a favor del pasado año, con solo Estados Unidos e Israel en contra.
Nada puede sorprender. En las últimas semanas, gobiernos, organismos internacionales y organizaciones  no gubernamentales han reiterado el reconocimiento de que es injustificable este proyecto criminal contra el desarrollo económico y social de la isla caribeña.
Algún día, Monterroso, los cubanos despertarán y el dinosaurio no estará allí.








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